Bendición abacial de la Madre Marie-Agnès Berger en la Abadía Notre-Dame de la Maigrauge en Friburgo
10 agosto 2025
El 11 de julio de 2025, en la solemnidad de San Benito, la hermana Marie-Agnès Berger recibió la bendición abacial de nuestro Padre Abad General, Dom Mauro-Giuseppe Lepori, para que el Espíritu Santo la colme con sus dones.
Dom Mauro concluyó su homilía con esta exhortación: «Sí, en el fondo, ¿por qué preocuparse? Para entregarle toda nuestra vida, Jesús nos pide también abandonar nuestro deseo de hacerlo todo bien, de ser una abadesa o un abad irreprochable, para seguirle humildemente en Su amor, no en el nuestro; Él es quien entrega Su vida, no la nuestra, por el rebaño que nos confía».
Al final de la Misa, después de presentar su lema abacial —«Paz y alegría en el Espíritu Santo», tomado de la carta de San Pablo a los Romanos—, la Madre Marie-Agnès agradeció a todos los que participaron en la ceremonia, así como a quienes estuvieron presentes con el corazón y con la oración. Concluyó: «Y les pido que recen por nosotras, por mis hermanas, para que nuevas hermanas se unan a nosotras y para que yo pueda ser como una pastora para mi comunidad y como una hermana que forma parte del rebaño y que tiene a Cristo como pastor».



10 agosto 2025
El 11 de julio de 2025, en la solemnidad de San Benito, la hermana Marie-Agnès Berger recibió la bendición abacial de nuestro Padre Abad General, Dom Mauro-Giuseppe Lepori, para que el Espíritu Santo la colme con sus dones.
Dom Mauro concluyó su homilía con esta exhortación: «Sí, en el fondo, ¿por qué preocuparse? Para entregarle toda nuestra vida, Jesús nos pide también abandonar nuestro deseo de hacerlo todo bien, de ser una abadesa o un abad irreprochable, para seguirle humildemente en Su amor, no en el nuestro; Él es quien entrega Su vida, no la nuestra, por el rebaño que nos confía».
Al final de la Misa, después de presentar su lema abacial —«Paz y alegría en el Espíritu Santo», tomado de la carta de San Pablo a los Romanos—, la Madre Marie-Agnès agradeció a todos los que participaron en la ceremonia, así como a quienes estuvieron presentes con el corazón y con la oración. Concluyó: «Y les pido que recen por nosotras, por mis hermanas, para que nuevas hermanas se unan a nosotras y para que yo pueda ser como una pastora para mi comunidad y como una hermana que forma parte del rebaño y que tiene a Cristo como pastor».


