SAN BERNARDO

Sermones litúrgicos

La humildad le encanta a Dios

"¿Existe una humildad tan grande y maravillosa como la suya, en medio de tanta pureza e inocencia, con una conciencia tan limpia de pecado y tan llena de gracia? ¿De dónde te viene, oh dichosa mujer, esa humildad tan incomparable? Bien merece que el Señor se fije en ella, que el Rey quede prendado de su belleza, y que con su delicado perfume atraiga a su tálamo al que vive en el seno eterno del Padre. Observa cuánta armonía existe entre el canto de nuestra Virgen y el canto nupcial; no podía ser de otra manera: su seno fue el tálamo del Esposo. Escucha a María en el Evangelio: Se ha fijado en su humilde esclava. Y escúchala en el canto de los esposos: Mientras el rey estaba en su lecho, mi nardo despedía su perfume. El nardo es una planta muy pequeña y muy reconfortante, por eso simboliza admirablemente la humildad, cuyo aroma y hermosura encantaron a Dios".

( SAN BERNARDO, En la Asunción de Santa María, 4, ed. Monjes cistercienses de España, en Obras completas de San Bernardo, BAC, Madrid 1986, p. 371).


Original latino:

"Quanta vero et quam pretiosa humilitatis virtus cum tanta puritate, cum innocentia tanta, cum conscientia prorsus absque delicto, immo cum tanta gratiae plenitudine? Unde tibi humilitas, et tanta humilitas, o beata? Digna plane quam respiceret Dominus, cuius decorem concupisceret Rex, cuius odore suavissimo ab aeterno illo paterni sinus attraheretur accubitu. Vide enim quam manifeste sibi concinant Virginis nostrae canticum, et nuptiale carmen, nimirum cuius uterus sponsi thalamus fuit. Audi Mariam in Evangelio: Respexit, inquit, humilitatem ancillae suae. Audi eamdem in epithalamio: Cum esset Rex, inquit, in accubitu suo, nardus mea dedit odorem suum. Nardus quippe herba humilis est et pectus purgat, ut manifestum sit humilitatem nardi nomine designari, cuius odor et decor invenerit gratiam apud Deum".

( SAN BERNARDO, En la Asunción de Santa María, 4, ed. Monjes cistercienses de España, en Obras completas de San Bernardo, BAC, Madrid 1986, p. 371).


back to the homepage of the Cistercian Order