GUILLERMO DE SAINT-THIERRY, Diálogo con Dios, Meditaciones y Oraciones
Diálogo con Dios
“Vamos, hijo, acoge la disciplina; sin camino no se va a ninguna parte. ¿Buscas la caridad?, pues ya estás en camino que conduce a la vida. Si no dejas el camino, llegarás a donde tiende. Yo te precedo, sigue, me ves como voy delante. Sufrí fatigas y conviene que tú las sufras; padecí muchísimo y conviene que tú padezcas algo. La obediencia es el camino de la caridad, abrázala y llegarás. No pierdas de vista la excelencia de la caridad, valorada a muy alto precio pues Dios es caridad; y cuando la alcances, ya no la penarás más. ( …) Dime, Padre, no me atrevo a llamarme hijo, el ser siempre tu fiel siervecillo y oveja de tu rebaño. Habla, Señor, alguna vez al corazón de tu siervo y que tus consolaciones alegren mi alma; enséñame a hablarte con más frecuencia a fin de poner a tu servicio, Señor y Padre mío, toda mi pobreza e indigencia. Fortaleza mía, compadécete de mi debilidad y que mi flaqueza, sometida a tú servicio, sea tu gran gloria. Amén”.
(GUILLERMO DE SAIN-THIERRY, Diálogo con Dios, Sacramento del Altar, Meditaciones y Oraciones, Padres Cistercienses, Azul 1977, p. 226-228)