SEGUNDA CARTA CIRCULAR

DEL PRESIDENTE DE LA COMISION LITURGICA DE LA

ORDEN CISTERCIENSE

A LOS MONASTERIOS DE LA ORDEN

PARA LA CUARESMA Y TIEMPO PASCUAL 2003

 

PAX

Queridos hermanas y hermanos,

Después de la sorprendente buena acogida que ha hallado mi primera carta circular de Adviento 2002, quiero ahora escribir de nuevo a todos ustedes sobre el sentido y la forma litúrgica de la Cuaresma y del Tiempo Pascual, pero este año me centraré principalmente en el Tempo de Cuaresma. Ante todo quiero agradecer muy cordialmente las muchas reacciones positivas y las alentadoras sugerencias que he recibido sobre mi primera carta circular. Muchos me han puesto inmediatamente preguntas sobre nuevas cuestiones litúrgicas de tal manera que se ha establecido un enriquecedor intercambio.

Mis cartas circulares son, evidentemente, algo que yo envío a los monasterios por encargo del Abad General y de la Orden y no son otra cosa que fraternos consejos, informaciones y sugerencias prácticas para una digna celebración de la Liturgia según el espíritu del Concilio Vaticano II y la auténtica tradición de nuestra Orden. El día 4 de diciembre del año 2003 habrán transcurrido ya cuarenta años desde que el Concilio promulgara, como su primer Decreto, la Constitución sobre la Liturgia [la Sacrosanctum Concilium= SC].

 

Uno de los grandes progresos del Vaticano II fue justamente hacer vivir y celebrar el Misterio Pascual mas intensamente de lo que habíamos hecho hasta entonces, en Cuaresma y en el Tempo Pascual, para nuevamente descubrirlo como medio de vida de la Iglesia a través de su Liturgia. De este modo han ganado nuevamente su lugar central, en el correr del año litúrgico, la "Fiesta de las Fiestas", la Pascua (SC.102) y el Domingo, que es la "fiesta semanal de Pascua" (SC.106), tal como era en los primeros siglos cristianos. Pascua es al gran punto de partida y la fuente de todo el año litúrgico: de la Pascua viene todo y a la Pascua retorna todo. Pascua, el Misterio Pascual, tiene una tan gran significación que la Iglesia lo celebra durante noventa días: cuarenta días de preparación (la Cuaresma, el tempo de ayuno), y cincuenta días del Tempo de Pascua (Pentecostés). La Cuaresma actualmente debe ser considerado dentro de este gran conjunto del Misterio Pascual!

 

Ya al inicio de mi carta y para entrar en el tema, quiero indicarles que la Congregación Romana para el Culto Divino, el día 16 de enero de 1988, editó un preciso y detallado documento sobre el Ayuno y el Tempo de Pascua, en el que, ante todo, en vista de la práctica litúrgica, ha bien descrito y clarificado las celebraciones. En él se halla todo lo que se debería saber sobre el tema que trata. Esta publicación romana lleva el titulo de Paschalis Sollemnitatis: Preparación y celebración de las Fiestas Pascuales [=PS] y fue editado por diferentes Conferencias Episcopales en sus correspondientes idiomas, según cada región lingüística (la edición española se encuentra en "Preparación y celebración de las Fiestas Pascuales", Carta circular de la Congregación para el Culto Divino, ECCLESIA, Núm. 2.362, 12 de marzo 1988, p. 26 (386). Todos los responsables de la liturgia debieran haber leído, al menos una vez y a fondo, este documento

 

 

I. LA CUARESMA

 

En las Normas generales del año litúrgico y del nuevo calendario universal romano (1969), n°27, se encuentra descrito el sentido y carácter de la Cuaresma en la manera siguiente: La Cuaresma está ordenado la preparación de la celebración de la muerte y resurrección de Cristo [Misterio Pascual]; la liturgia de Cuaresma dispone en efecto los catecúmenos y también los creyente, por la conmemoración del bautismo y por la penitencia a celebrar el Misterio Pascual (por ejemplo también la SC. n°109 lo explica). El sentido y fin de la Cuaresma es por tanto la preparación de la celebración del Misterio Pascual de la muerte y resurrección de Cristo. Ella tiene un doble carácter, que en los textos bíblicos y litúrgicos de los cuarenta días llega a una fuerte expresión: 1° bautismal y 2°.intensamente penitencial. Toda la Cuaresma y su liturgia fue hasta hoy muy expresiva a través de la penitencia eclesiástica primitiva y de la práctica bautismal y por esto, sin este contexto histórico y teológica no pueden ser comprendidas absolutamente las lecturas bíblicas y los cánticos litúrgicos de la Cuaresma, ya que siempre giran alrededor de estos dos motivos: bautismo y penitencia.

 

En los primeros siglos cristianos, existía la Cuaresma, tempo de inmediata preparación para la celebración del santo bautismo (que hoy se llaman los tres sacramentos de iniciación: Bautismo-Confirmación-Eucaristía) en la noche de Pascua, pero también era el tempo de penitencia: los pecadores (públicos) habían sido acogidos, al inicio de la Cuaresma, con el rito de la imposición de la cenizas, en el lugar de los pecadores (excomulgados) y entonces, después de las semanas de práctica penitencial, el Jueves Santo eran de nuevo acogidos por el Obispo e integrados a la plena comunión con la comunidad en la noche de Pascua. Este es pues el tema de fondo sobre el que se debe comprender la Liturgia y el espíritu de la Cuaresma. Sobre este santo y saludable tempo están, en cierto modo como lema, que la Liturgia reprende a menudo, las palabras de la lectura del miércoles de ceniza (2Cor.6,2):

 

Este es el tempo de gracia, este el día de la salvación!

 

La Iglesia llama a este tiempo la Cuaresma, es decir, el tempo de los cuarenta días santos (así es llamada en muchos idiomas, excepto del alemán, donde se habla de tiempo de ayuno ya que ante todo se acentúa este aspecto. Hoy se prefiere hablar, con acierto, de Tempo de Penitencia Pascual o de los cuarenta días). El número cuarenta tiene además fundamento en diversos acontecimientos bíblicos, con lo que en la liturgia y la espiritualidad se ponen de relieve dos especiales significaciones que son: a) los cuarenta años que duraba la peregrinación del pueblo de Israel por el deserto (el Éxodo) y b) la Imagen de Jesús, que fue conducido por el Espíritu durante cuarenta días y cuarenta noches de largo ayuno antes de que fuera tentado por el demonio (ver Mt.,4,1-113; Lc., 4,1-13). La Cuaresma dura desde el Miércoles de Ceniza hasta el comienzo de la Misa de la Cena del Señor, en el Jueves de la Semana Santa (GOK nr.28).

 

1. La Cuaresma como tiempo de preparación.

 

El gran fin de la Cuaresma que, con acierto es comparado a un camino o a una ascensión, es por tanto la Pascua: la celebración de Misterio Pascual (Paschale Mysterium). La Cuaresma es llamada un tiempo fuerte del Año Litúrgico y por esto han recibido estos cuarenta santos días, en las últimas reformas litúrgicas, un propio formulario, cosa que no era así en la antigua liturgia. Sobre este fundamento son considerados todos los domingos de Cuaresma como solemnidades (Sollemnitates) y los días feriales como memorias (Memoriae obligatoriae). Con otras palabras: la Cuaresma, como tiempo de preparación para la Pascua, tiene la primacía! Por esto se dan para toda la Iglesia (y por consiguiente para nuestra Orden!) para todos los días de Cuaresma las reglas siguientes:

 

a) Misas votivas, Misas para especiales peticiones y Misas para los difuntos (excepto las Misas para la sepultura) no son permitidas. En la Cuaresma no se pueden celebrar ni las misas votivas del Sagrado Corazón de Jesús ni de la Madre de Dios!

 

b) En todas las misas se toma como de costumbre uno de los prefacios de Cuaresma.

 

c) Todas las memorias de los santos (memorias obligatorias) son facultativas durante la Cuaresma. Si se quiere conmemorar un santo, se hace de la manera siguiente:

 

— En vigilias se une, después de la lectura patrística y su responsorio, la correspondiente lectura hagiográfica con su responsorio y se concluye con la oración del santo del día.

 

— En laudes y vísperas se puede, después de la oración —cuya conclusión formal se omite— añadir la antífona y la oración del santo del día. De esta manera también se podría conmemorar el oficio del mes. Cuando éste se conmemora, entonces es mejor dejar la antífona mariana conclusiva (para no acumular antífonas!).

 

— En la misa del día (misa ferial), en lugar de la oración del día, puede ser tomada la oración de la memoria escogida. El prefacio es de Cuaresma.

 

d) El misal prevé — según una muy vieja costumbre— para la Cuaresma, como propia singularidad, la oración de Bendición sobre el pueblo (facultativa!).

 

En el viejo Breviario Cisterciense y en al Antifonario Cisterciense no hay, por desgracia, ni en las primeras ni en las segundas vísperas de domingo, ninguna antífona propia, pero se podría prever antífonas tomadas de las horas menores (prima, tercia, sexta y nona) para las vísperas, para que el domingo reciba su propia fisonomía.

 

2. La Cuaresma como tempo de penitencia.

 

Los cuarenta días antes de Pascua son un típico tiempo de penitencia (a diferencia del Tempo de Adviento!). Penitencia, conversión, renovación: estos son los grandes temas de Cuaresma. En el documento Paschalis Sollemnitatis [=PS], nr.14 se dice: el tiempo de Cuaresma conserva su índole penitencial… la virtud y la práctica de la penitencia siguen siendo partes necesarias de la preparación pascual: de la conversión del corazón debe venir la práctica exterior de la penitencia, sea para cada cristiano individualmente como para toda la comunidad; práctica penitencial que, aunque adaptada a las circunstancias y condiciones propias de nuestro tiempo, siempre tiene que estar impregnada del espiritu evangélico de penitencia y dirigirse hacia el bien de los hermanos…

 

a) El carácter penitencial de la liturgia cuaresmal viene manifiestamente expresado en antiguos usos, que todavía hoy tienen valor para la iglesia:

 

a) El aleluya se suprime en todos los servicios religiosos desde el comienzo de la Cuaresma hasta la noche de Pascua.

 

b) Los altares no se adornan con flores, excepto en el domingo cuarto de Cuaresma (Domingo laetare), en los días de fiesta y en extraordinarias ocasiones.

 

c) El uso del órgano (y de los instrumentos musicales) está permitido solamente para acompañar el canto, excepto el cuastro domingo de cuaresma (domingo «Laetare », los días de fiesta o por alguna causa excepcional.

 

d) Desde el quinto domingo de Cuaresma (llamado antes Domingo de Pasión) se pueden cubrir, según una vieja costumbre, las cruces y los cuadros (por ejemplo PS n°.26). Las cruces, en este caso, permanecen cubiertas hasta el final de la liturgia del Viernes Santo, los cuadros, sin embargo, hasta el comienzo de la celebración de la Noche de Pascua.

 

e) La liturgia de las Horas romana prevé que, en los Domingos de Cuaresma, se suprime el Te Deum (Introducción general a la Liturgia de las Horas n.68), La tradición monástica benedictina no ha reconocido este uso oficialmente. El Libro de las Horas alemán indica para la Cuaresma el uso del Te Deum el Te decet laus.

 

b) Cuaresma y Penitencia

 

Según un muy viejo uso cristiano, se señala la Cuaresma, ante todo, a través de tres ejercicios o tres actitudes fundamentales, es decir: 1) Limosna, 2) Oración y 3) Ayuno. Jesús habla de ellos -y en este orden!- en el Evangelio, que la Iglesia lee siempre ya en el Miércoles de Ceniza (Mt.6,1-6.16—18). El n°. 6 del Paschalis Sollemnitatis recomienda: Los fieles, en cambio, a través de escuchar más frecuentemente la palabra de Dios y de una más intensa oración se preparan con la penitencia para renovar las promesas del bautismo

 

Si esto ya vale para todos los cristianos, cuanto mas no vale para nosotros personas de vida consagrada? El santo padre de los monjes, Benito, en el capitulo 49 de su Regla, que según tradición de nuestra Orden debe ser leído el primer domingo de Cuaresma y está lleno de valor hasta el presente, nos da válidas sugerencias para el aspecto espiritual de la Cuaresma. En lo que toca a la práctica Cuaresmal, cada Congregación y comunidad de la Orden tiene sus propias reglas. El Concilio Vaticano II ha establecido en la Constitución sobre la Liturgia que, la penitencia del tiempo cuaresmal no debe ser solamente interna e individual, sino también externa y social (SC.110). Corresponde a la primitiva práctica cristiana que el dinero ahorrado a través del ayuno será distribuido a los que padecen necesidad. Así se dice en el tercer prefacio de Cuaresma: Tu quieres que te glorifiquemos con las obras de penitencia cuaresmal, para que la victoria sobre nuestro egoísmo nos haga disponibles a las necesidades de los pobres a imagen de Cristo tu Hijo y salvador nuestro. Justamente el Santo Padre Juan Pablo II en el mensaje para esta Cuaresma sobre el tema Dar hace mas feliz que recibir (Act.Apost. 20.35) subraya esta social dimensión de la Cuaresma de manera muy fuerte.

 

Sobre este fondo están también por considerar las diversas prácticas nacionales de Cuaresma u obras de ayuda que en los últimos decenios se han originado en diversos lugares.

 

Para una espiritualidad de la Cuaresma tenemos en nuestra tradición de la Orden ricas e inspiradas fuentes, por ejemplo los diecisiete sermones de San Bernardo sobre el salmo de completas n° 90 Qui hábitat, que ha escrito para este tiempo antes de Pascua.

 

3. Una monástica costumbre de Cuaresma: la entrega de los libros en el primer domingo de Cuaresma.

 

Apoyado en las instrucciones del capitulo 48,15 de la Regla de San Benito: En estos días de Cuaresma reciban todos su correspondiente libro de la Biblia (literalmente: "su correspondiente libro de la biblioteca"), que deberán leer por orden y enteramente; estos libros dense al comienzo de la Cuaresma" (literalmente "al comienzo del Ayuno"). Los primeros cistercienses ya han recibido en el primer Domingo de Cuaresma el libro de Cuaresma , —un uso bello y lleno de sentido que se ha mantenido hasta hoy. El libro los usos cistercienses ("Liber usuum"), que en la Orden tienen por titulo "Eclesiástica officia" describe, en el capitulo 15, hasta una detallada manera como esta costumbre cisterciense de la entrega de los libros se hace en el primer domingo de Cuaresma en el capitulo matutinal. Después de la lectura de la Regla (era leído el cap. 49 y la última parte del capítulo 48) y escuchado el comentario del Abad, el cantor con uno o dos ayudantes repartían los ya preparados libros. Es interesante la observación de cómo tenía que recibir cada uno su libro, lo cual se hacía así: Cada monje recibe el libro con las dos manos por la alegría de la Santa Escritura, profundamente agradecido ("quos monachi duabus manibus pro gaudio divinarum Scripturarum suscipientes singuli, profunde laetanter inclinent"). . Se ha preguntado muy pronto qué se entendía por estos códices de la Biblioteca. Hoy prácticamente son unánimes los comentadores de la Regla de San Benito en decir que se trata de un libro de la Biblia y es así como la expresión se ha efectivamente traducido en las recientes ediciones de la Regla. En el siglo 12 se ha comprendido en este sentido y, evidentemente así en Cister, como se ha citado antes el texto. Con ello se ha dicho propiamente que, según la tradición monástica, el objetivo de lectura de Cuaresma era, y es, la lectura de la Biblia y con ello se entiende seguramente también un comentario de la Biblia. Ahora, cuando nosotros en el contexto alemán y francés celebramos el año de la Biblia, esta costumbre toma una nueva actualidad. Por lo demás se desprende de la lectura de los capítulos 48 y 49 de la Regla que San Benito tiene ante los ojos que la lectio divina en Cuaresma mantiene un alto lugar, pues en el programa diario del monasterio –y que en los primeros cistercienses se ha seguido fielmente- por esto se le concede mas tiempo. Aunque para nosotros, gente del moderno ritmo diario, la lectio divina en Cuaresma debería tener un lugar mas destacado del que por desgracia le podemos dar.

 

4. Celebración de la penitencia en Cuaresma

 

Porque la Cuaresma es el tempo de penitencia, la Iglesia destaca con frecuencia la importancia del sacramento de la confesión no sólo la personal hasta el punto que el Papa Juan Pablo II, en el ultimo año, en su escrito Misericordia Domini (de 7 abril 2002) ha recomendado recibir, sino también la comunitaria celebración de la Penitencia (con confesión y absolución individual) ante todo hacia el final de Cuaresma, para hacer comprender así la dimensión social y comunitaria del pecado (PS. n°.9 y n°.15). Después del Concilio Vaticano II, en diversas Iglesias locales, se ha aceptado semejante celebración de la penitencia en cuyos modelos se pueden inspirar las nuevas prácticas. Una posible celebración de semejante forma de celebración de la penitencia (que debe considerarse en su sentido espiritual y teológico) es, según nuestra tradición cisterciense, el Capitulo de Culpas, que algunos de nuestros monasterios en los últimos años han descubierto y reestablecido.

 

 

II. LA SEMANA SANTA

 

La celebración de la Semana Santa y de la Liturgia Pascual la trataré propiamente en el próximo año. Para esta ocasión me remito sencillamente a la antedicha declaración, citada al principio, del documento romano Paschalis Sollemnitatis y también a los libros litúrgicos romanos para la Semana Santa y el Tempo Pascual en los que podemos hallar principios. Ahora quisiera hacer atención sobre algunos de los mas importantes puntos.

 

 

III. EL TRIDUO PASCUAL

 

Los tres días pascuales de la pasión, la muerte y la resurrección del Señor, que han sido preparados en el Tiempo de Penitencia Pascual y continuado durante los cincuenta días del Tiempo Pascual, son el luminoso punto central de todo el año litúrgico (PS nr.2). En ellos se ha descrito y realizado el Misterio Pascual, que significa la salida del Señor de este mundo hacia el Padre (PS .38). Los tres días pascuales "del crucificado, sepultado y resucitado Cristo" (Agustín +430) "comienzan con la misa de la cena pascual del Jueves Santo; ellos tiene su punto central en la Noche de Pascua y terminan con las Vísperas del Domingo de Pascua" (Normas universales…. n°.19).

 

Con otras palabras, la Liturgia de los tres días pascuales (Triduum Paschale) empieza por consiguiente primero con la Misa In coena Domini de la víspera del Jueves Santo, durante el oficio, hasta esta misa de la Semana Santa (libros litúrgicos romanos). La ultima reforma litúrgica ha abolido por otra parte el primitivo uso, en el Triduo Sagrado, de no recitar la doxología de los himnos y del Gloria al Padre después de los salmos. Si estos días deben celebrar el mas alto punto de todo el año litúrgico, entonces ellos deber ser celebrados conjuntamente como un todo. El luto del Viernes Santo y del Sábado Santo viene bastante expresada en Ritos, y en los textos litúrgicos (himnos, antífonas, lecciones)

 

La santa noche de Pascua.

 

El punto central de los tres días pascuales es por tanto la santa vigilia de Pascua. La Iglesia insiste sobre el carácter nocturno de esta importante celebración. Las Normas generales del año litúrgico y del nuevo calendario romano universal dice oportunamente en el n° 21: La vigilia pascual, durante la noche santa en la que el Señor resucitó, es considerada como la madre de todas las vigilias. La Iglesia espera en ella la resurrección de Cristo velando y la celebra en los sacramentos. Su celebración debe pues hacerse totalmente en la noche, es decir comenzar después de la total caída de la noche y terminar antes del alba del domingo (consultar también expresión muy fuerte de PS nr.78)

 

 

IV. EL TIEMPO PASCUAL

 

El Vaticano Segundo y la instrucción de la reforma litúrgica dada por él, que han re-descubierto la central significación del Misterio Pascual (Mysterium Paschale) para la vida de la Iglesia y el Oficio divino, han descubierto en esto una perfecta unidad. Así se dice nuevamente en el n°22 de las Normas generales del año litúrgico: Los cincuenta días a partir del domingo de Resurrección hasta el día de Pentecostés son celebrados en la alegría y la exultación, como si fuera un día de fiesta única, o mejor dicho, un gran domingo. Es sobre todo en estos días que se canta el Aleluya.

 

Que justamente todos estos cincuenta días del Tempo Pascual (Pentecostés) deben ser considerados como una sola fiesta, lo cual tiene que ser llevado también a una concreta expresión: a través de la celebración de la liturgia, del cirio pascual, de las flores, pero también a través de los formularios litúrgicos del tempo pascual (por ejemplo: los prefacios que probablemente le dan la primacía.

 

El documento romano Paschalis Sollemnitatis determina sobre el cirio pascual lo siguiente: Para que el signo sea verdadero, el cirio pascual debe estar hecho de cera, nuevo cada año, único, de una medida considerable y jamás un pseudo cirio, para que pueda evocar el Cristo, luz del mundo (n° 82)…El cirio pascual, que tiene su lugar sea junto al ambón, sea junto al altar, será encendido al menos en todas las celebraciones un poco solemnes de este tiempo, durante la misa, laudes o visperas, hasta el domingo de Pentecostés (n°99).

 

Dentro de los cincuenta días los ocho primeros días, o la octava, tienen su propio lugar: Los ocho primeros días del tiempo pascual constituyen la octava de Pascua y son celebrados como solemnidad del Señor (Normas universales n° 24) Esto tiene, por ejemplo, como consecuencia, que durante toda la octava de Pascua, Laudes y Vísperas siempre son iguales que el Domingo de Pascua (estos es el mismo himno, antífonas, salmos y el cántico).

 

Para terminar todavía queda por dar una indicación de la Literatura sobre la Cuaresma y sobre el Tempo pascual:

 

Franz-Dufolf WEINERT, Den Osterfestkreis verstehen und feiern, Verlag Friederich Pustet: Regensburg 2001 (una muy buena y sencilla introducción!).

 

 

COMUNICACIONES

 

En mi ultima carta circular he anunciado que todavía daría nueva información sobre el nuevo Missale Romanum (tercera edición típica) y sobre el Martyrologium Romanum (2002).

 

1. El día 7 de diciembre del año 2002 he tomado parte en la Universidad de Friburgo (Suiza) en un coloquio científico litúrgico sobre la nueva edición latina del Missale Romanum. Además he constatado que todavía ha habido mas cambios aceptados. Referente a la celebración de las fiestas de los santos, quisiera indicar que fueron aceptadas tres memorias obligatorias y dieciseis no obligatorias en el Misal que ya constan en nuestro Directorio de la Orden para el año 2002/2003; en primer lugar la memoria de Santa Juana Francisca de Chantal, que del 12 de diciembre ha pasado al 12 de agosto (ver nuestro Directorio pag. 74).Haré atención a mas cambios en otra carta circular sobre otras modificaciones. Un informativo resumen sobre la novedad del Misal se encuentra en: Johannes NEBEL, Die Editio typica tertia des Missale Romanum: Eine Unteruschung über die Veränderungen, en: Ecclesia Orans 19(2002)265-314:

 

2. Del 9 al 13 de febrer he preparado, junto con dos especialistas, un proyecto de Supplementum Cisterciense para el nuevo Martyrologium Romanum, pero dado que en el Martirologio Romano oficial preparado hay 60 santos cistercienses y beatos — lo cual es muy satisfactorio!— todavía tienen que ser inseridos en nuestro Supplementum sólo dos o tres nombres; en cambio tienen que ser completados, retocados o ser nuevamente redactados quasi todos los 60 Elogia cistercienses del Martyrologium Romanum.

 

La próxima carta circular aparecerá probablemente en Adviento de 2003.

 

Con deseos de una santa y fructuosa Cuaresma y feliz Pascua os saluda cordialmente vuestro hermano en Cristo

 

 

Fr. Alberich M .Altermatt O.Cist

 

Eschenbach (Suiza) 1 de marzo de 2003.