ELREDO DE RIEVAL, El espejo de la caridad
El hombre se reforma como imagen de Dios por el afecto de la caridad
"Si no me engaño, está claro que la soberbia humana se malogra a sí misma y corrompe la imagen de Dios que hay en ella, cuando se aleja del sumo bien, no con los pasos de los pies sino con los afectos del espíritu; y que la humildad humana se renueva a imagen de quien la creó cuando se acerca a Dios con el afecto del espíritu. Por eso dice el Apóstol: Renovaos en el espíritu de vuestra mente y revestíos del hombre nuevo, que fue creado a imagen de Dios. ¿Y cómo se realizará esta renovación sino con el precepto
nuevo de la caridad, del que afirma el Salvador: Os doy un mandamiento nuevo? Así pues, si el espíritu se reviste perfectamente de esta caridad reformará las dos facultades que dijimos están corrompidas, es decir, la memoria y el conocimiento. Por eso se nos inculca como muy saludable para nosotros el contenido de este único precepto, del cual depende el despojo del hombre viejo, la renovación del espíritu y la reforma de la imagen divina".
(ELREDO DE RIEVAL, El espejo de la caridad, trad. Mariano Ballano, Monte Carmelo, Burgos 2001, p. 38)
Texto em Português:
O homem se renova como imagem de Deus pelo afeto da caridade
"Se não me engano, é evidente que a soberba humana se prejudica a si mesma e corrompe a imagem de Deus que nela existe, quando se afasta do sumo bem, não com os próprios pés, mas com os afetos do espírito; e que a humildade humana se renova à imagem de quem a criou quando se aproxima de Deus com o afeto do espírito. Por isso diz o Apóstolo: Renovai o espírito de vossa mente e revesti-vos do homem novo, que foi criado a imagem de Deus. E como se realizará esta renovação senão com o mandamento novo da caridade, do qual afirma o Salvador: Eu vos dou um novo mandamento? Assim pois, se o espírito se reveste perfeitamente desta caridade, reformará as faculdades que, como dissemos estão corrompidas, ou seja, a memória e o conhecimento. Por isso forma-se para nós uma saudável exortação com contendo este único preceito, do qual depende o despojamento do homem velho e a renovação do espírito e da imagem divina".
Tradução: Fr. Roberto Fernandes, O.Cist.
back to the homepage of the Cistercian Order