Elredo de Rieval, Volver a Dios, Sermones De Oneribus Isaiae

 

 

Él es nuestro origen y nuestra meta

 

“Dios es la causa primera y eficiente de todo lo que fue, lo que es y lo que será. Él mismo es el fin de todo esto pues, siendo Él el Ser por excelencia, todas las cosas que existen tienen por Él mismo su existencia ya que no pueden existir si no es en el Ser. Es cierto que existen el hombre y el ángel pero, una cosa es existir y, otra, el ser hombre o ángel puesto que puede existir algo que no sea ni hombre ni ángel. Piénsese, por consiguiente, como sea posible, no en el ser del hombre y del ángel sinó en el mismo ser, sin el ángel y sin el hombre; en lo que es no sólo propio de éstos sino, también, de todas las cosas que existen. Pues ese ser en sí mismo, el que no es especialmente de ésta o de otra cosa sino común a todas las que existen, o ,para expresarme con mayor claridad, es lo esencial, este ser, sin duda, es Dios. Y del mismo modo que Él es el ser de todo cuanto existe, así es también la vida de todos cuantos viven y la sabiduría de todos los sabios. A su imagen fue creada la criatura racional; de Él tiene no sólo el ser y el vivir sino, también, el ser sabio y el vivir sabiamente.

Por consiguiente, al desviarse y separarse el hombre miserable de esta imagen se ha igualado con los insensatos jumentos, y comenzó a ser necio y a vivir neciamente. Sin embargo, no le faltó el ser y el vivir ya que podía volver a la primera imagen reformándolo Aquél que lo había formado”.

 

            (Elredo de Rieval, Volver a Dios, sermón 1, Padres cistercienses, Azul, Argentina 1987, p. 21).

 


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