Elredo de Rieval, El espejo de la Caridad
Existen tres amores: El del afecto, el de la razón, y el de ambos
«El amor procede del afecto cuando el espíritu consiente al afecto; de la razón, cuando la voluntad se une a la razón; y de estos dos puede brotar un tercer amor si la razón, el afecto y la voluntad se unen profundamente. El primero es dulce, pero peligroso; segundo es costoso, pero fecundo; y el tercero es el perfecto con las cualidades de ambos. El sentimiento de la dulzura conocida incita al primero, la evidencia de la razón impulsa al segundo, y en el tercero se recrea la razón. Este último se difiere del primero en que en aquel se ama más bien por la dulzura del afecto; en éste, en cambio, no se ama una cosa porque resulta agradable, sino por que es digna de amor, y en consecuencia es dulce».
(Elredo de Rieval, Espejo de la Caridad, a cargo de M. Ballano, Monte Carmelo, Burgos 2001, p. 209).